
Tal parece que el tráfico de humanos ya no es tan rentable para los llamados polleros, ahora buscan obtener más por los migrantes, por eso trabajan con redes bien organizadas de secuestradores quienes obligan a los mexicanos a buscar rescate entre sus familiares que viven en los Estados Unidos o en su país, de lo contrario los amenazan con asesinarlos.
Sobre tantas malas experiencias de un secuestro, Francisco Blas Bernal de 24 años de edad nos narra cómo vivió en manos de secuestradores ocho días de angustia por no tener 3 mil 200 dólares por su rescate.
Un joven originario de Acapulco, Guerrero, integrante de una familia humilde de seis hermanos, su madre ama de casa, y su padre adicto al alcohol, comenta que ante la necesidad de una mejor vida salió un 8 de septiembre de este año, con poco dinero en la bolsa, el cual no duró hasta Mazatlán Sinaloa, donde tuvo que trabajar para sobrevivir por unos días.
"Ahí conocí a un amigo, platicamos de nuestro

anhelos de cruzar al norte, poco a poco compramos un boleto de autobús para Tijuana, en el viaje conocimos a otro camarada que llevaba las misma intensiones de irse a los Estados Unidos, él nos dijo que tenía unos conocidos en Mexicali es decir unos polleros", dijo.
Estando en la central Camionera de Mexicali llegaron unos polleros que aseguraban conocernos y que los mandaba por nosotros el patrón que se llamaba Marcos, ellos no preguntaron nada, si traíamos dinero, según íbamos a pagar estando en el otro lado, sin decir mas, nos subieron a una camioneta con placas de Nevada, nos dieron muy buena comida, nos dijeron que en Sonoyta nos esperaban y nos iban a pasar, dijo.
"Llegamos a Altar a una casa de huéspedes ahí nos quedamos, al siguiente día llegó una camioneta tipo panel y nos subieron como a dieciséis de esa casa, todos migrantes, para ello el pollero que le llamaban el "Profe" aseguró que caminaríamos 4 días, y si fue cierto hasta que nos recogió una Ram 2500 doble cabina, en el camino vinos cuatro cadáveres uno en estado de putrefacción y el otro completamente cadavérico. Casi al llegar a Phoenix nos bajaron y abandonaron la camioneta y nos llevaron directo a un desagüe pavimentado, al rato apareció una Durango, de la cual se bajó un hombre pelón que iba armado, era sólo él, ahí nos subieron como a Diez, el viaje duró como una hora, para llegar a un casa de doble piso, al entrar lo primero que vi fueron pertenencias de muchas personas, subimos a la segunda planta donde se encontraban alrededor de 50 personas con nosotros sumaban 60, entre niños, mujeres y hombres, desde la llegada nos desnudaron para quitarnos lo poco de valor que traíamos encima, nos gritaban, a unos les daban con cachas, y nos advirtieron que teníamos que hablarle a familiares para que pagara un rescate de 3 mil 200 dólares, algunos inmediatamente hablaron a sus familiares y pidieron la cantidad, pues les repetían una y otra vez que los iban a matar, mencionó según lo sucedido.
Serían algunos 40 los que pudieron pagar pero nosotros que no teníamos ningún pariente ni dinero de nuestros familiares en México para que pusieran el dinero en una cuenta en Chihuahua para dárselos a los secuestradores, por eso, como yo, aseguró que la mayoría se resignó a morir, sólo un milagro detendría a esos malvivientes para que no nos mataran.
Esa es una negra experiencia, los niños eran maltratados, las mujeres fueron violadas en una fiesta que los secuestradores hicieron con ellas, pero gracias a Dios logramos salir por un rescate de la policía de Estados Unidos que dicen rastreó las llamadas y dieron con la casa, aunque lo que no me explico es porqué se anunciaron mucho antes de llegar a la casa, dándoles toda la libertad de que salieran a los secuestradores antes de que ellos se metieran a la casa. Por eso al echar abajo la puerta ya no estaban los secuestradores.
Esta experiencia de tantos migrantes la tienen algunos periodistas Ingleses y Coreanos, ahora México también tiene un testimonio como prueba para aquellos migrantes que todavía tiene el deseo de cruzar la frontera, a ellos, les decimos que esto es lo más difícil del mundo, el riesgo a perder la vida es lo más seguro, así como esas personas que encontramos tiradas que quien sabe de dónde eran pero de seguro eran migrantes que igual que nosotros quisieron buscar algo mejor en el norte, y se fueron derechito a la muerte. Todos los secuestrados de milagro estamos vivos, esos Sinaloenses, porque eran de Sinaloa, ese acento jamás se nos va olvidar, no se tientan el corazón, ellos viven del secuestro y en la peor parte el pollero es el que nos lleva hasta donde están aunque no sabemos por cuanto nos vende a cada uno, agregó.
"Después de ser rescatados, algunos fuimos deportados por Nogales. Mi decisión es quedarme, quiero trabajar, no deseo irme a Guerrero, allá hay mucha pobreza y no soportaría volver a lo mismo", expresó Francisco con tono suave pero firme en su intento por mejorar su calidad de vida pero con los suyos en su país y con sus mexicanos.